Conferencia “Las universidades de América colonial: relecturas de la historiografía tradicional”

Registro de la la conferencia magistral ofrecida por el profesor Enrique González González de la UNAM realizada en mayo de 2014 en el Auditorio Rolando Mellafe de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Esta actividad se enmarca en el proyecto Fondecyt de Iniciación nº 11130249, cuya investigadora responsable es Bernarda Urrejola del Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

El profesor González es Doctor en Historia por la Universidad de Valencia España, investigador del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México, Nivel III. En 2010 obtuvo la Beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation (septiembre 2010-agosto 2011) y anteriormente el premio “Edmundo O´Gorman. Teoría de la Historia e Historiografía” al mejor trabajo de investigación, Instituto Nacional de Antropología e Historia (2008).

Reseña de la conferencia

Se da la paradoja de que en Chile, teniendo uno de los dos o tres archivos universitarios más completos de Hispanoamérica colonial, apenas si se han dado pasos para el estudio de sus universidades durante los siglos XVII y XVIII, desde que aparecieron los estudios de Medina, La instrucción pública en Chile (1905) y La Real Universidad de San Felipe (1928). Durante el siglo XVII y parte del siguiente, coexistieron en la ciudad la universidad de los dominicos (1622) y la de los jesuitas (1623), en medio de fuertes conflictos. Al surgir la universidad real, en 1738, ambas debieron cerrar y dejar el paso a la institución real, que tuvo un siglo exacto de existencia, en medio de dificultades de todo tipo, e incontables conflictos. Al final, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos republicanos, fue cerrada en 1839, para dejar el paso a la actual Universidad de Chile.

Mientras los siglos XIX y XX han sido los predilectos de los historiadores de la educación, las tres instituciones coloniales siguen siendo concebidas según los enfoques positivistas de autores como Amunátegui y Medina. Apenas si sabemos nada del papel de los letrados en el reino de Chile, su actividad al lado de las autoridades metropolitanas, la medida en que los grados académicos los promovían para realizar carrera en los ámbitos del gobierno civil y eclesiástico. Sin duda, el hecho de que ignoremos casi todo acerca de los individuos que se graduaron con los dominicos y los jesuitas, se explica en parte por la escasez de fuentes para el estudio de ambas instituciones. En cambio, teniendo series completas de matrículas, de probanzas de cursos y de graduados, así como de catedráticos, apenas si sabemos algo de quiénes eran los estudiantes de San Felipe, qué facultades preferían, qué aprendían en ellas y con qué catedráticos. En suma, seguimos desconociendo los vínculos entre los universitarios y la sociedad. En muchos países se han ensayado nuevos enfoques de tipo institucional, cuantitativo, social, político y de historia de la ciencia y de las ideas, para evaluar el lugar ocupado por los universitarios, en su calidad de letrados, en las élites coloniales. Ojalá pronto, semejantes estudios también se lleven a cabo en Chile.

Category: Literatura
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